Más allá de las palabras

Policías de la Jefatura capitalina asisten a un curso de lengua de señas para poder abordar la diversidad en forma efectiva y brindarles una óptima atención a los hablantes de lengua de señas.

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Con el objetivo de perfeccionar la respuesta y a raíz de la necesidad de aumentar la comunicación con las personas sordas, es que surgió la iniciativa por parte de los propios funcionarios policiales de aprender lengua de señas, ya que al estar operando con el público se encontraban con esta barrera comunicacional y no podían llegar a entender cuál era su consulta. Todo esto llevó a que los policías quisieran cambiar esa realidad y comenzaran un curso de lengua de seña para poder abordar la diversidad en forma adecuada.

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Desde hace tres años el Ministerio del Interior firmó un convenio con el CINDE (Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda), donde sus profesores fueran los responsables de dictar el curso de lengua de señas para el funcionariado de esa cartera.

En el marco de la reestructuración que venía llevando a cabo Espacio CANDI es que el Ministerio del Interior consideró oportuno que dicho curso se dicte en sus instalaciones, al ser compatible con la línea de trabajo propuesta de optimizar el acceso a la comunicación.

Personal de la Oficina de Prensa y RR.PP tuvo la oportunidad de conversar con la Sra. María Eugenia Rodino, interprete de lengua de señas e integrante del área de comunicación aumentativa y/o alternativa del Espacio CANDI, quien señaló la importancia de esta herramienta de comunicación, donde a partir de lengua de señas, sus hablantes pueden desarrollar un código.

“La lengua de señas es una lengua, y como sujeto se tiene derecho a manejarla y a comunicarse en ella. De hecho Uruguay reconoce la lengua de señas a través de la Ley 17.378 en el 2001 que aún no está reglamentada, pero está reconocida en todo el territorio nacional como lengua natural de las personas sordas y es la tercer lengua de nuestro país”, subrayó.

A su vez explicó que “en ese entendido, cuando cambia la dirección de CANDI y también hay toda una reformulación del espacio de trabajo -por eso se llama ahora espacio CANDI y no CANDI- es que se incorpora la lengua de señas”.

Actualmente dicho curso se viene desarrollando tanto para el funcionariado policial interesado como para los usuarios de Espacio CANDI, consta de dos veces por semana (martes y jueves de 09.30 a 12.00) y tiene una carga horaria anual de 240 horas.

Es fundamental que los policías consigan manejar la lengua de señas para poder atender diversas situaciones que se dan en la sociedad y que ellos como primeros operadores que reciben y atienden a estas personas,  logren dar una respuesta efectiva a esa necesidad de la población.

El hecho de que el hablante de lengua de señas encuentre un referente dentro del funcionariado policial que los comprenda y pueda hablar su misma lengua, tiene una importancia inmensurable para ellos.

“Hay que ponerse un poco en el lugar de la otra persona”, indicó. “Por ejemplo, si nosotros estuviéramos en otro país y no manejáramos su lengua. Sus habitantes nos vendrían a hablar y nosotros no comprenderíamos y no nos podríamos comunicar. Seguramente nos sentiríamos muy incomodos y más aún si estuviéramos atravesando una situación de riesgo, vulnerabilidad o violencia”, explicó Rodino.

Si no se puede generar una buena comunicación, difícilmente la persona pueda hacer uso de sus derechos y expresar lo que le está sucediendo, entonces es que en ese entendido se busca que la policía pueda comprender y atender este tipo de situaciones, ya que es vital para la inclusión.

“Este curso da respuesta a un porcentaje mínimo de lo que es la población en sí de los funcionarios policiales. La demanda es muchísima. La necesidad y la preocupación de Espacio CANDI están latentes, pero dentro del proyecto está incluido ampliar el curso. Se está pensando en una nueva línea de trabajo en relación a la lengua de señas, al alcance que ésta tenga en todo el país y de esta manera poder llegar a toda la policía nacional”, resaltó María Eugenia Rodino.

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Por lo tanto, es imperioso promover la lengua de señas y facilitar la comunicación para derribar las barreras lingüísticas que podrían coartar la participación de las personas sordas.

Montevideo, 29 de julio de 2016
Of. Prensa y RR.PP. – JPM
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